Ñu Guazú cumple un cuarto de siglo: Una historia que comenzó entre el monte y la esperanza

Ubicada en el extremo del Alto Chaco, departamento de Boquerón, la comunidad indígena Ñu Guazú del pueblo Guaraní Ñandeva se prepara para un hito histórico: su vigésimo quinto aniversario.

A más de 700 kilómetros de Asunción, este asentamiento representa un ejemplo de resistencia en una de las zonas más áridas y aisladas del país.

En una entrevista reciente, el líder comunitario Claudio Benítez recordó los inicios de la comunidad entre los años 2001 y 2002, cuando las primeras familias llegaron desde Pykasú para fundar lo que hoy es su hogar en medio del monte. «Fue una situación muy complicada; no había nada, era todo monte, pero dejamos huella», relató con orgullo.

Actualmente, Ñu Guazú alberga a 90 familias, una cifra que crece año tras año. Tras años de gestiones y lucha, Benítez anunció que este año finalmente se concretará la construcción de viviendas dignas tanto para Ñu Guazú como para la vecina comunidad de Sirakua, un proyecto que calificó como fundamental para el bienestar de los pobladores.

La comunidad posee 50.000 hectáreas con título de propiedad y personería jurídica. Sin embargo, el terreno presenta desafíos únicos: el suelo es extremadamente blando y arenoso, lo que dificulta el tránsito. «Aquí el camino es traccionero. Cuando llueve, el arenal se vuelve frágil y hasta los vehículos 4×4 tienen complicaciones», explicó el líder.

Para abastecerse de productos básicos, los pobladores deben viajar entre 80 y 100 kilómetros hasta Colonia Madelón o La Patria, trayectos que pueden durar un día entero dependiendo del medio de transporte utilizado, que varía desde motocicletas hasta tractores.

A pesar de la falta de lluvias que afectó la producción agrícola de renta este año, la comunidad ha logrado asegurar el acceso al agua. Gracias a dos pozos artesianos de 180 y 210 metros de profundidad, equipados con paneles solares para garantizar el bombeo ante los cortes de energía eléctrica, cada vivienda cuenta con su propia instalación de cañerías.

En cuanto a la educación y salud, la comunidad dispone de un puesto sanitario, una iglesia y una escuela subvencionada que funciona hasta el sexto grado. Esta última, inaugurada en su estructura actual en 2017, cuenta ahora con el apoyo del programa estatal Hambre Cero, beneficiando directamente a los estudiantes.

Aunque algunos pobladores se dedican a la ganadería mayor y muchos mantienen animales menores para autoconsumo, la falta de empleo formal es una realidad constante. No obstante, el espíritu de la comunidad permanece intacto. «Siempre procuramos y así salimos adelante cada día», concluyó Benítez, extendiendo una invitación abierta para las celebraciones del aniversario en el próximo mes de septiembre.

La Comunidad Indígena Ñu Guazú fue fundada el 18 de septiembre.

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