El Instituto Bíblico Asunción (IBA) arrancó sus actividades del 2026 superando la meta de 30 nuevos ingresantes. Con un total de 92 alumnos en la licenciatura, la institución destaca la diversidad cultural y el sacrificio de quienes responden al llamado ministerial.
En una reciente entrevista para el programa Matinal 610, el director del IBA, Dieter Giesbrecht, compartió los detalles del inicio del ciclo lectivo de esta institución que, desde su fundación en 1964, se ha consolidado como el epicentro de formación para pastores y obreros evangélicos en Paraguay.
El pasado 23 de febrero marcaron el inicio de las clases con una semana de orientación institucional y académica. Sin embargo, el hito más celebrado por la dirección fue el número de ingresantes.
«Finalmente hemos superado la barrera de los 30 nuevos estudiantes, lo que nos llena de mucho gozo», afirmó Giesbrecht.
Este grupo, denominado IBA One, está compuesto por 32 alumnos, quienes recientemente participaron de un retiro de integración en el campamento Monte Sinaí. Durante este encuentro, se realizaron actividades de convivencia, el tradicional «bautismo» de bienvenida por parte de los alumnos de segundo año y el simbólico acto del lavamiento de pies, integrando formalmente a los nuevos miembros a la «familia IBA».
El perfil de los estudiantes para este ciclo lectivo refleja una destacada diversidad cultural y generacional. Actualmente, la institución cuenta con un total de noventa y dos alumnos matriculados en la licenciatura, cifra que se complementa con quienes cursan los programas de maestría y los diversos diplomados.
En cuanto a los nuevos ingresantes, el grupo se divide entre catorce estudiantes provenientes principalmente de las colonias del Chaco, y dieciocho alumnos de distintos otros puntos. Esta riqueza multicultural se ve potenciada por una creciente presencia internacional en el campus, que este año alberga a catorce extranjeros, incluyendo a jóvenes provenientes de Ecuador y Perú.
Asimismo, destaca la madurez académica del grupo, ya que una parte significativa de los nuevos inscritos supera los veinticinco años. Muchos de ellos no ingresan directamente del colegio, sino que ya cuentan con una profesión —como es el caso de un abogado— o poseen una trayectoria previa en el servicio ministerial.
Giesbrecht enfatizó que, aunque muchos viven en el campus (ocupando 11 de los 12 departamentos para casados), otros realizan esfuerzos heroicos para cumplir con su formación.
Como ejemplo, mencionó el caso de Gustavo y Ana, una pareja pastoral de Capiatá. Gustavo, además de liderar su iglesia y estudiar, trabaja como guardia de seguridad en un shopping. Su rutina implica viajar diariamente en moto desde Capiatá para estar en clase a las 7:15, trabajar por la tarde hasta la noche y retomar sus labores pastorales el fin de semana.
Para sostener esta misión y apoyar a quienes enfrentan dificultades económicas, la institución mantiene un sólido sistema de asistencia. «El año pasado hemos invertido más de 1.100 millones de guaraníes en becas», reveló el director, subrayando que este beneficio no es exclusivo para las iglesias menonita o hermanos menonitas, sino que está abierto a todas las iglesias hermanas.
Con un campus vibrante y una comunidad diversa, IBA se proyecta hacia un año desafiante, manteniendo su esencia de ser un espacio donde la formación académica y el compromiso espiritual caminan de la mano.
