El legendario piloto paraguayo, quien junto a Marcos Peña conquistó la primera edición de la competencia automovilística a bordo de un Toyota 1000, regresó a la región como parte de una comitiva. Durante una entrevista, analizó con profunda emoción el crecimiento de la zona y rindió un emotivo homenaje a los pioneros menonitas.
Días atrás, un grupo de personas realizó una extensa gira por el Chaco Central para conocer de primera mano el avance industrial, social y tecnológico de la región. La comitiva recorrió diversas industrias clave localizadas en Loma Plata, Filadelfia y zonas aledañas. Como parte de la agenda, los visitantes acudieron a los estudios centrales de Radio ZP-30, ubicados en la capital departamental de Boquerón.
Entre los integrantes de la delegación se destacó la presencia de una figura mítica del deporte motor nacional: Pedro Federer, ganador del histórico primer Transchaco Rally. Durante su estadía, Federer conversó en exclusiva con nuestro medio en el programa Melodías Nativas, donde compartió anécdotas memorables de aquella hazaña y expresó su profunda admiración por el indomable espíritu de desarrollo del Chaco paraguayo.
Una hazaña única en la categoría chica
Con la emoción a flor de piel, Federer recordó los detalles técnicos y el orgullo que significó aquella primera competencia celebrada en 1971.
«Tuve la bendición de Dios de ser el ganador del primer rally del Chaco en 1971. No solo fui el primer ganador, sino que creo que fue la única vez que se dio que alguien de la categoría chica gane en puntaje la general. Fue en la Categoría A, con un Toyota de 998 centímetros cúbicos», rememoró el histórico piloto sobre la dupla que conformó junto a Marcos Peña a bordo del ya legendario Toyota 1000.
Al ser consultado sobre si el Chaco de hoy mantiene las mismas características geográficas y de terreno de hace más de cinco décadas, su respuesta fue tajante: «Lamentablemente, te diría que no. Probablemente las generaciones actuales ni siquiera puedan dimensionar lo que fue nuestra incursión del rally del Chaco».
«Dejamos los zapatos en el barro»: La odisea de 3.300 kilómetros
Para dimensionar la dureza de aquella época, Federer trazó un paralelismo con el formato actual de la competencia. “El primer ejemplo es la distancia. Nosotros hacíamos 3.300 kilómetros de carrera. No había enlaces, no había primes. Largabas y tenías que llegar al final de etapa, ¿verdad? Y eran tres etapas larguísimas”, relató.
El expiloto detalló las inhóspitas condiciones de los caminos de la época: “Por supuesto, todas eran picadas de la guerra, no utilizadas habitualmente. Hoy ya todas esas rutas están convertidas en rutas abiertas, si bien no están asfaltadas ni nada por el estilo. Pero nosotros bajábamos del asfalto en la puerta del Botánico, tomábamos ripio, Piquete Cué, balsa, Villa Hayes y largábamos”.
“En ese primer rally nos tocó a nosotros lluvia desde Pozo Azul, creo que fue, hasta casi Nueva Asunción, Teniente Ochoa. Un tramo bien largo, pero larguísimo. Dejamos los zapatos en el barro, en fin, eso era la aventura total”.
Federer explicó de manera pormenorizada aquella anécdota del calzado: “Teníamos que empujar los autos, nos caíamos a la cuneta, todo, y el barro te chupaba el zapato. Menos mal que usábamos mocasines, mucho, porque hoy si tenés que desatarte el zapato, no sé cuánto tardas en quitártelo. Y el tiempo primaba, cada segundo era en contra. Y es más, nosotros no podíamos cambiar piezas del auto, porque las piezas que cambiábamos eran puntos en contra para nosotros. Entonces había que hacer una administración de tiempo e integridad del vehículo”.
El Rally como motor de soberanía y desarrollo
Lejos de ver al Transchaco Rally únicamente como un evento deportivo, Federer reivindicó el rol sociopolítico de la competencia en la historia del país. “Hoy el Chaco, en ese sentido, se ha desarrollado bastante y vemos el crecimiento que está teniendo. Mira, realmente te diría que me siento orgulloso porque creo que los corredores, o sea, en esencia el rally del Chaco, tiene su grado de influencia en el desarrollo y en la demostración de soberanía sobre nuestro querido Chaco paraguayo, que tantas vidas se cobró en la Guerra del Chaco”.
Asimismo, destacó cómo la carrera vinculó permanentemente a los deportistas con el territorio: “Por otro lado, fíjate cuántos corredores se convirtieron en hacendados que hoy están asentados acá en el Chaco. Así que, ni remotamente en la medida que hicieron mis admirados amigos menonitas, también hicimos nuestra pequeña cuota”.
Admiración eterna a la epopeya menonita
El histórico ganador se mostró conmovido al analizar el sacrificio de las primeras familias menonitas que poblaron la región a partir de 1928, comparando las velocidades y las dificultades del siglo pasado.
“Imagínate, en el 28, adentrarse en el Chaco, no sé qué me encuentro al siguiente metro y a una velocidad de 4,5 kilómetros por hora con los bueyes, ¿verdad? Y eso suponiendo que no encontraras obstáculos en el camino. Impresionante. No sé, yo siempre me pregunto cómo haríamos hoy, porque yo ya soy abuelo, cómo haríamos hoy para visualizar o mentalizar a la juventud del desafío que tuvieron sus padres, sus abuelos. Hoy estamos obligados a transmitir eso hasta a nuestros tataranietos. Si no, no van a poder nunca dimensionar lo que fue defender este Chaco”, reflexionó con tono de urgencia histórica.
Un Chaco moderno que no deja de sorprender
A pesar de visitar la zona de manera frecuente, Federer confesó que el dinamismo económico actual de la región lo sigue impactando. “Este Chaco hoy sorprende. A nosotros no termina de sorprendernos. Yo vengo casi cada año, me escapo. Hoy fuimos a una fábrica, a una industrializadora de maní… ¡Impresionante! Ayer estuvimos en distintos lugares del Chaco Central”.
Incluso dedicó elogios técnicos a las instalaciones de Radio ZP-30, emisora desde la cual brindó sus declaraciones. “Ahora esta misma radio, yo no sé si alguna radio de Asunción tiene esta calidad de equipamiento, honestamente hablando”.
Finalmente, Pedro Federer cerró la entrevista rindiendo un tributo al esfuerzo humano que transformó el suelo chaqueño: “Me siento realmente halagado y honrado de poder hacerlo, de poder expresar mi admiración eterna por los amigos menonitas que realmente se enfrentaron a lo desconocido, que fueron punta de lanza en estas tierras tan inhóspitas. No es una panacea. La panacea la hicieron ellos con su sudor, con sus lágrimas y con su sangre”.
