Un nuevo año se presenta ante nosotros, lo que supone un nuevo comienzo y una nueva oportunidad para cambiar o mejorar en diferentes áreas de nuestra vida, tanto en lo espiritual, personal y en lo profesional.

En cada inicio de año, nos ponemos metas que queremos cumplir y que son personales para cada uno de nosotros. El año nuevo es un momento ideal para reflexionar sobre nuestra relación con Dios y plantearnos objetivos para potenciar nuestra fe. Del mismo modo, podemos establecer metas en otras áreas de nuestra vida.
Porque yo sé los planes que tengo para vosotros, dice el Señor, planes de paz y no de mal, para daros un futuro y una esperanza.» (Jeremías 29:11)
¿Qué entendemos por «metas» y cómo se definen?
Las metas son objetivos específicos que nos proponemos alcanzar en un plazo determinado, y que, por lo tanto, deben ser definidos con precisión para poder ser alcanzados. Nos ayudan a enfocarnos, a motivarnos y a avanzar hacia lo que queremos lograr, y así, poco a poco, conseguiremos alcanzar nuestras metas.
¿Por qué es importante establecernos metas?
Nos dan dirección y propósito, motivándonos a poder accionar, permitiéndonos medir nuestro progreso, y dándonos la oportunidad de celebrar nuestros logros.
Es importante que las metas se ajusten a criterios reales:
– Deben ser específicas.
– Deben ser medibles.
– Deben ser alcanzables.
– Deben ser relevantes.
– Deben tener un plazo determinado.
Las metas SMART: específicas, medibles, alcanzables, relevantes y con plazo determinado, se trata de un acrónimo que se aprovecha como herramientas de memoria para establecer criterios que faciliten la determinación y el desarrollo de objetivos eficaces. Esto nos permitirá celebrar con éxito lo propuesto a principios del año.
