«Haz lo que yo diga y no lo que yo haga» una frase muy conocida y popular que refiere y explica como una forma de disonancia cognitiva, inconsistencia o hipocresía conductual, donde la persona impone normas que no cumple, lo que señala la hipocresía o la incoherencia entre el consejo dado y las acciones propias, es decir, que la persona dice una cosa y hace otra.

Esta acción puede perjudicar o dañar la vida de quien lo realiza.
Esta acción puede dañar a quien lo practica, ya que genera incoherencia y daña la confianza, la autoridad moral y el respeto propio. Genera relaciones poco saludables, frena el crecimiento personal y al evitar asumir la responsabilidad de las acciones, aleja a personas del ámbito personal, familiar o laboral.
Todos los que conocemos la verdad de Cristo estamos desafiados a actuar y pasar de la teoría a la práctica. La realidad de conocer la Biblia la palabra de Dios y no aplicarla en nuestra vida personal se convierte en mera teoría.
Vivir con coherencia es un desafío. ¿Cómo puedo lograrlo?
Santiago 1:22: «No se contenten solo con escuchar la palabra, pues así se engañan ustedes mismos. Llévenla a la práctica»
Vivir diariamente con actitudes que reflejen la verdad es más que leer o escuchar la Palabra de Dios. Desperdiciamos un tesoro preciado si oímos las enseñanzas del Señor sin ponerlas en práctica.
Llevar a la práctica la palabra significa transformar lo que escuchamos en acciones. La Biblia nos advierte que no seamos meros oyentes, sino hacedores, porque en la obediencia encontramos la verdadera bendición.
