Las relaciones profundas son deseadas por todos, en las que la sinceridad, el respeto, el cariño, los pequeños y grandes detalles y otras tantas cualidades están presentes. En la familia, en el matrimonio, con los amigos, en el trabajo, en la sociedad en general. La realidad de las relaciones interpersonales demuestra que el ser humano necesita de otras personas para desarrollarse, todos anhelamos tener vínculos significativos, duraderos y gratificantes que nos impulsen a crecer personalmente.

Sabemos que el amor es la base de todas las relaciones. Jesús nos enseñó a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos (Marcos 12:31). Pero ¿De qué manera podemos establecer vínculos significativos y perdurables?
«El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad, sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.» (1 Corintios 13:4-7)
Amar sin condiciones: El amor de Dios es incondicional y nosotros debemos amar de la misma manera.
La paciencia y la bondad: Deben ser practicadas para que las relaciones sólidas sean construidas.
Perdonar: El perdón nos ayuda a estar libres de toda amargura y es importante para mantener vínculos saludables con los demás y con nosotros mismos.
Interactuar con autenticidad: la franqueza y la claridad son un aspecto fundamental para establecer credibilidad. No hay una muestra más fiable de lo profunda en una relación que se basa en la sinceridad, ya que esta permite conocer en profundidad al otro y, por tanto, comprenderse mutuamente, lo que resulta esencial para una relación saludable.
Las relaciones profundas no se construyen de la noche a la mañana. Requieren de esfuerzo, dedicación, compromiso y sobre todo, amor constante. No obstante, al permitir que Dios sea el centro de nuestras relaciones, encontramos la fortaleza y la sabiduría necesaria para construir vínculos sanos, significativos y duraderos.
