Comparta sus cargas

Compartir con otros acerca de nuestros desafíos y luchas es necesario. Muchas personas ven esto como una amenaza para su vida privada y sienten que están siendo invadidos o controlados. Lo cierto es que si bien uno no debe estar diciendo todo acerca de su vida como si fuese un libro abierto, tampoco es saludable no contar sus problemas a alguien. Al encontrarnos sin el respaldo de las oraciones de otros podemos caer en la desesperación y tomar decisiones precipitadas que podríamos lamentar más tarde.

Pablo comenta en 1 Corintios 16 acerca del ministerio que está realizando en Èfeso. Describe esta oportunidad que Dios le ha dado como una puerta grande y eficaz. Pero también añade que junto con la oportunidad se han levantado muchos adversarios y situaciones difíciles en contra de su ministerio y trabajo en la obra misionera de Dios. Gálatas 6:2 dice: «Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo».

No podemos asumir que la gente se da cuenta de nuestros problemas cuando ellos tienen los suyos. Pero no estamos solos en el mundo y aunque exista quienes no sepan manejar la información que reciben, hay otros que están deseosos de ser parte de la solución del problema solamente por amor y que posiblemente hayan pasado por las mismas circunstancias. El diablo y el mundo quieren aislarle, pero Dios le ha dado una familia maravillosa comparta sus cargas.

Hay muchas cosas en nuestras vidas que son una carga. Por ejemplo, las dificultades del diario vivir, las crisis repentinas o las situaciones de salud que muchas veces experimentamos. Estas cargas pueden también ser de tipo emocional, financiero, físico y aún espiritual. Al compartir nuestras cargas, no solo aligeramos el peso físico o emocional, sino que demostramos amor genuino, cumpliendo así la «ley de Cristo». La iglesia no es un escaparate de personas perfectas, sino un hospital para los cansados donde nos apoyamos mutuamente.

“No espere que otros adivinen sus problemas: comparta sus cargas”.

  • La Biblia enseña que las cargas son parte de la vida, pero también traen crecimiento.
  • Llevar tus cargas con fe construye resiliencia y carácter.
  • Compartir tus cargas con otros aligera la carga y profundiza las conexiones.
  • Confiar en que cada carga tiene un propósito.

Más entradas para ver en Devocionales